Capítulo 1: Noticia inesperada

Capítulo 1: Noticia inesperada

 

 

         [Narra __(Tn)__]

         Abrí lentamente los ojos…

         Día lunes, nublado. Perfecto para faltar al colegio, pensé. Y sin volver a pensarlo, cerré los ojos y seguí durmiendo.

         Me desperté nuevamente al oír gritos que provenían de afuera de mi cuarto llamándome. Me levanté furiosa. Sin sacarme el pijama abrí la puerta, era mi madre. Ésta me miró enarcando una ceja, era obvio que estaba molesta.

-¿Otra vez faltaste? –preguntó en tono preocupado Eleonor, mi madre.

-Mamá, tenía sueño. –contesté, bostezando.

-__(Tn)__, te lo he explicado muchas veces, no puedes seguir faltando así al colegio. Ya te lo advirtieron, te pueden dejar libre. –explicó mi madre, tratando de no alterarse.

-Pero te prometo que voy a subir las notas, ma. –dije la con la cabeza gacha.

-Siempre me prometes lo mismo, y nunca lo cumples. Estoy cansada de tu irresponsabilidad, con tu padre te hemos dado lo que has querido, y así nos pagas. –dijo melancólica Eleonor.

-Esta vez te prometo que no les voy a fallar. –contesté un poco triste. Aunque sabía que se me iba a ser difícil cumplir la promesa.

-No, no. Con tu padre ya tomamos una decisión, y te vas a ir a vivir con él, te cambiaremos de colegio. –contó muy seria mi madre.

-¿Qué? No pueden hacerme eso, acá tengo a todos mis amigos, no me cambien de colegio. Por favor, te lo suplico. –dije, con mis ojos llenos de lágrimas, y de impotencia.

-La decisión ya está tomada __(Tn)__, a partir de mañana vas a vivir con tu papá. El boleto ya lo saqué, y te vas esta noche. Lo siento, pero ya no te puedo controlar. –dijo Eleonor decepcionada, y se retiró de la habitación.

         Al quedarme sola en la habitación, comprobé que todo lo que me había dicho mi madre era cierto. Molesta, desesperada me acosté en mi cama a llorar, como nunca antes había llorado, me sentía acabada. Nunca me había pasado algo tan frustrante.

Ese era mi futuro. Vivir junto a mi padre, David. Tener que empezar nuevamente un colegio, y también hacerme amistades nuevas.

# ¿Qué había hecho para merecerme eso? Todo, y nada a la vez#.

Desde pequeña, con tan solo cuatro años, había sufrido la separación de mis padres. Un conflicto que obviamente había afectado totalmente mi vida. Mi personalidad había resultado totalmente perturbada.

Luego de la separación, tuve que convivir con Eleonor, la cual me dio todo lo que se me ocurrió. No supo criarme bien, por eso los actuales inconvenientes.

Con mi padre, nunca tuve una buena relación, ya que él sólo me visitaba una vez al año. Lo único que compartíamos era la sangre, pensaba, debido a que no sabía lo parecida que era a David en su carácter. Idénticos, pero incomparables.

Ahora, que ya era una adolescente “normal”, mi madre había comprendido que no me había enseñado bien. Ya que era totalmente caprichosa, rebelde, irrespetuosa y egoísta. Esa era una gran forma de describirme, para casi todas la personas que me conocían, excepto para mis amigos.

Yo era única e inconfundible. Tímida pero valiente, impulsiva pero honesta, y por sobre todo sincera. Esas eran mis cualidades, y defectos. Se identificaba ágilmente mi forma de ser, aunque no toda. Tenía muchas características buenas, que me destacaban, pero las ignoraba completamente. Siempre había negado ser sensible, algo que era fácil de creer, ya que no lo demostraba a simple vista. Mi forma de ser era autentica e indescriptible. Tan solo era __(Tn)__.

Una frágil persona, con un gran corazón, pero escondido. A primera vista, daba la impresión de ser solamente una adolescente rebelde, pero era más que eso, yo era una niña a la que le faltaba una gran parte de mí, tenía rencor, y eso se lo debía a mis padres, sólo a ellos.

En estos momentos, yo tenía a penas dieciséis años, disfrazados de pura inocencia.

Iba al “mejor” colegio de la ciudad, como lo consideraban la clase alta. No concurría allí por elección propia, sino por la de mi madre. Si fuera por mí, asistiría a cualquier colegio, ya que no me interesaba alguno en particular, pensaba que eran innecesarios para mi vida. Sólo en aquella forma de pensar era más que fácil adivinar cómo iba en la escuela. Hasta la materia más sencilla, yo lograba desaprobarla. Había logrado pasar de año sólo por el apoyo de mis amigos.

#Amigos. Con sólo nombrarlos, sabía a quienes me refería. Tenía una amiga y dos amigos#.

Selena, la más divertida. Ella era feliz, feliz de ser, de vivir. Una de las razones por la cual era mi mejor amiga desde pequeña. Con su alegría, su sonrisa, ella siempre lograba sacarme de mis peores días.

Peter, sencillo como nadie. Tímido, y conservado. Se destacaba por ser él. Era el único que sabía escucharme, me comprendía. Y por no decir, que me amaba con su más profundo sentimiento. # Cosa que nunca me contó#. Obviamente jamás me lo había dicho, era posible que con solo decirlo, nuestra amistad terminara para siempre, al igual que el gran afecto que sentíamos el uno por el otro.

Jeremy, gentil e inoportuno.  Sabía perfectamente cuál era la debilidad de cada persona que conocía. Un punto a su favor. Pero tenía un gran defecto, era experto para meterse en problemas, y no cualquier problema. Por ese gran parecido a mí, éramos amigos inseparables.

Y a pesar de tener esas tan inigualables amistades, no me era suficiente. Me faltaba algo, algo que hasta ahora no había conseguido descifrar.